domingo, 26 de junio de 2016

Alvaro García Linera: Disertación en FCSoc - UBA

Alvaro García Linera
Disertación en FCSoc - UBA




Muy buenas tardes a todos, muy buenas tardes a todas. Como buen populista, voy a hablar de pie. Quiero agradecer a cada uno de ustedes que se han tomado el tiempo para hacerse presentes en este hermoso escenario, para venir a dialogar y compartir las lecturas que tenemos sobre lo que está pasando en nuestro continente. Agradecer infinitamente a los compañeros de la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA. También a Carlos, que cuando fue a Bolivia me dijo: tienes que venir Álvaro, y acá estamos, cumpliendo con nuestro compromiso. Gracias por la invitación. Saludar también al compañero Eduardo por sus reflexiones sobre el papel del Estado y su propuesta de este republicanismo popular, plebeyo. Y al profesor Emir Sader, de quien hemos aprendido mucho y de quien seguramente seguiremos aprendiendo más en el porvenir.

Yo quisiera hacer una reflexión de lo que está pasando en el Continente, de lo que veo que ocurre en el Continente. No estamos en un buen momento. Tampoco es un momento terrible. Pero este es un momento de inflexión histórica. Algunos hablan de un retroceso, de un avance los restauradores. Lo cierto es que en el último año, después de diez años de intenso avance, de irradiación territorial de gobiernos progresistas y revolucionarios en el Continente, este avance se ha detenido, y en algunos casos ha retrocedido, y en otros casos está en duda su continuidad. De manera fría, como lo tiene que hacer un revolucionario, tiene que hacer un análisis de plaza, en terminología militar, analizar las fuerzas y escenarios reales que hay, sin ocultar nada, porque dependiendo de la claridad del análisis que uno hace, es que sabrá encontrar las potencias, las fuerzas reales prácticas del avance futuro.

No cabe duda que hay una limitación o una contracción territorial de este avance de los gobiernos progresistas. Allá donde han triunfado las fuerzas conservadoras, hay un acelerado proceso de reconstitución de las viejas elites de los años 80 y 90, que nuevamente quieren asumir el control de la gestión estatal, el control de la función estatal. En términos culturales, hay un esfuerzo denodado desde los medios de comunicación, desde las ONG, desde intelectuales orgánicos de la derecha, por devaluar, por poner en duda, por cuestionar la idea y el proyecto de cambio y de revolución.

Todo esto dirige su ataque haciaa lo que podemos considerar como la década dorada, la década virtuosa de América Latina. Son más de diez años que el Continente, de manera plural y diversa, unos  más radicales que otros, unos más urbanos, otros más rurales, con distintos lenguajes muy diversos, pero de una manera muy convergente, América latina, dese los años 2000, ha vivido los años de mayor autonomía y de mayor construcción de soberanía que uno pueda recordar desde la fundación de los Estados en el siglo XIX.

Cuatro cosas caracterizaron esta década virtuosa latinoamericana.

Lo primero lo político: un ascenso en lo social y fuerzas populares que asumen el control del poder del Estado, superando el viejo debate de principios de siglo que si es posible cambiar el mundo sin tomar el poder, los sectores populares, trabajadores, campesinos, indígenas, mujeres, clases subalternas, superan ese debate teoricista y contemplativo de una manera práctica. Asumen las tareas de control del Estado. Se vuelven Diputados, asambleístas, senadores, asumen función pública, se movilizan, hacen retroceder políticas neoliberales, toman gestión estatal, modifican políticas públicas, modifican presupuestos, y en diez años asistimos a lo que podría denominarse una presencia de lo popular, de lo plebeyo, en sus diversas clases sociales, en la gestión del Estado.

Igualmente en esta década asistimos a un fortalecimiento de la sociedad civil: sindicatos, gremios, pobladores, vecinos, estudiantes, asociaciones, comienzan a diversificarse y a proliferar por distintos ámbitos. Se rompe la noche neoliberal de apatía, de simulación democrática, para recrear una potente sociedad civil que asume un conjunto de tareas en conjunción con los nuevos Estados latinoamericanos.

En lo social, en Brasil, en Venezuela, en Argentina, en Bolivia, en Ecuador, en Paraguay, en Uruguay, en Nicaragua, en El Salvador, vamos a asistir a una potente redistribución de la riqueza social. Frente a las políticas de ultra-concentración de la riqueza, que había convertido al continente latinoamericano en uno de los continentes más injustos del mundo, desde los años 2000, a la cabeza de gobiernos progresistas y revolucionarios, asistimos a un poderoso proceso de redistribución de la riqueza. Esta redistribución de la riqueza va a llevar a una ampliación de las clases medias, no en el sentido sociológico del término, sino en el sentido de su capacidad de consumo. Se amplía la capacidad de consumo de los trabajadores, de los campesinos, de los indígenas, de distintos sectores sociales subalternos.

Igualmente, América Latina va a llevar adelante la limitación de las desigualdades sociales que no habían podido lograrse en los últimos 100 años. Las diferencias en los porcentajes entre el 10% más rico y el 10% de los más pobres, que arrojaba cifras de más de 100, 150, 200 veces en la década del 90, al finalizar la primera década del siglo XXI, se ha reducido a 80, 60, a 40, de una manera que amplía la participación e igualdad de los sectores sociales.

En lo económico, con mayor o menor intensidad cada uno de los gobiernos de estos Estados va a ensayar propuestas post-neoliberales en la gestión económica. No estamos hablando todavía de propuestas socialistas. Estamos hablando de propuestas post-neoliberales, que permiten que el Estado retome un fuerte protagonismo. Algunos países llevarán adelante procesos de nacionalización de empresas privadas o llevarán adelante la creación de empresas públicas, la ampliación del aparato estatal, la ampliación de la participación del Estado en la economía, para generar formas post-neoliberales de la gestión de la economía, recuperando la importancia del mercado interno, recuperando la importancia del Estado como distribuidor de la riqueza, recuperando la participación del Estado en áreas estratégicas de la economía.

En política externa, se va a constituir lo que podríamos denominar de una manera informal, una internacional progresista y revolucionaria a nivel continental. No va a existir un COMITERN, como en la vieja Unión Soviética, pero de alguna manera, el Presidente Lula, el Presidente Kirchner, el Presidente Correa, el Presidente Evo, el Presidente Chávez, van a asumir lo que podríamos llamar una especie de comité central, de una internacional latinoamericana, que va a permitir pasos gigantescos en la constitución de nuestra independencia. En esta década, la OEA, que anteriormente decidía los destinos de nuestro continente bajo la batuta de Estados Unidos, que ponían el dinero y ponían con eso todas las disposiciones, surgirá la CELAC, surgirá la UNASUR, surgirá una integración propia de latinoamericanos, sin Estados Unidos, sin la necesidad de tutelajes, sin la necesidad de patrones.

Igualmente, la solidaridad entre los gobiernos y entre los países para consolidar una política y externa se llevará adelante. Recordaba el compañero Carlos Ghiroti, cuando él estuvo en Santa Cruz cuando había un golpe de Estado en Bolivia. En ese entonces, 5 de los 9 departamentos que tiene Bolivia, estaban bajo control de la derecha. El Presidente Evo, ni este Vicepresidente, podíamos aterrizar en esos departamentos, no podíamos controlar las autoridades en esos departamentos, no podíamos hacer gestión ahí, el país estaba dividido, la derecha había asumido el control político, había dualizado el poder, amenazaba y llevaba adelante un golpe de Estado, amenazaba con guerra civil. Y en estos tiempos, fue la UNASUR, fue el Presidente Kirchner, fue el Presiente Chávez, fue el Presidente Correa, fue el Presidente Lula, que nos ayudaron para restablecer el orden.

En conjunto, entonces, el continente, en esta década virtuosa, llevó adelante cambios políticos: la participación del pueblo en la construcción de Estados de nuevo tipo. Cambios sociales: redistribución de la riqueza y reducción de las desigualdades. Economía: participación activa del Estado en la economía, ampliación del mercado interno, creación de nuevas clases medias. En lo internacional, integración política del Continente. No es poca cosa en diez años, que son quizás los años, desde el siglo XIX, más importantes de integración, de soberanía, de independencia, que ha tenido nuestro continente.

Sin embargo, y hay que asumir de frente el debate, en los últimos meses este proceso de irradiación y de expansión territorial de gobiernos progresistas y revolucionarios, se ha estancado. Hay un regreso de sectores de la derecha, en algunos países importantísimos y decisivos del continente, hay amenaza de que la derecha retome el control en otros países, es importante que nos preguntemos por qué. ¿qué ha sucedido para que hemos llegado a esta situación? Evidentemente la derecha siempre va a intentar y buscar sabotear los procesos progresistas. Es un tema de sobrevivencia política de ellos, es un tema de control y disputa por el excedente económico. La derecha en el mundo entero, y en el continente es derecha y se vuelve empresarial, se vuelve millonaria, usufructuando los recursos públicos. Está claro que la derecha siempre va a buscar conspirar y ese es un dato de la realidad. Pero es importante que evaluemos qué cosas nosotros no hemos hecho bien, dónde hemos tenido límites, tropiezos, que ha permitido o quieren permitir que la derecha retome la iniciativa. Porque si nos damos cuenta dónde está nuestra debilidad, está claro que podemos superar esa debilidad e impedir ese regreso de la derecha o retomar nuevamente la iniciativa, para sustituir a esa derecha nuevamente con la movilización democrática del pueblo.

Yo marcaría cinco límites y cinco contradicciones que se han hecho presentes, que han aflorado en esta década virtuosa continental. No voy a marcar por orden de importancia sino simplemente por orden lógico.

Una primera debilidad, una primera falencia, que hemos tenido o podemos tener son las contradicciones al interior de la economía. Es como si le hubiésemos dado poca importancia al tema económico al interior de los procesos revolucionarios. Y ese es un peligro porque no se olviden que Lenin decía: la política es economía concentrada. Claro, en oposición, cuando uno es opositor no gestiona nada. Lanza un proyecto de país, irradia una propuesta económica, pero no gestiona. Su convocatoria hacia el pueblo es en función de propuestas, iniciativas, sugerencias, pero no todavía en función de gestión. Entonces, cuando uno es opositor importa más la política, la organización, las ideas, la movilización, acompañada de propuestas de economía más o menos atractivas, creíbles, articuladoras. Pero cuando uno es gestión de gobierno, cuando uno se vuelve Estado, la economía es decisiva. Y no siempre los gobiernos progresistas y los líderes revolucionarios han asumido la importancia decisiva de la economía cuando se está en gestión de gobierno. La base económica de cualquier proceso revolucionario es la economía. Cuidar la economía, ampliar los procesos de redistribución, ampliar el crecimiento, eran también las preocupaciones de Lenin allá en 1919, 20, 21, 22, cuando pasado el comunismo de guerra tiene que afrontar la realidad de su país destrozado. Ha resistido la invasión de siete países, ha derrotado a la derecha, pero hay siete millones de personas que han muerto de hambre. ¿Qué hace un revolucionario, qué hace Lenin? La economía. Todos los textos de Lenin después del comunismo de guerra es la búsqueda de un lado y del otro de cómo restablecer la confianza de los sectores populares, obreros y campesinos, a partir de la gestión económica, del desarrollo de la producción, de la distribución e la riqueza, del despliegue de iniciativas autónomas de campesinos, de obreros, de pequeños empresarios, incluso de empresarios, para garantizar una base económica que de estabilidad, que de bienestar a su población, habida cuenta que no se puede construir socialismo ni comunismo desde un solo país, habida cuenta que hay mercado mundial que regula las relaciones, que el mercado y la moneda no desaparecen por decreto, habida cuenta que la moneda y el mercado no desaparecen estatizando los medios de producción, habida cuenta que la economía social y comunitaria solamente podrán surgir en un contexto de avance mundial y continental como es el mercado, como es la moneda, y mientras tanto le toca a cada país resistir, crear condiciones básicas de sobrevivencia, crear condiciones básicas de bienestar para su población, pero eso sí, manteniendo el poder político en manos de los trabajadores. Se puede hacer cualquier concesión, se puede dialogar con quien sea que permita ayudar al crecimiento económico, pero siempre garantizando el poder político en manos de los trabajadores y los revolucionarios.

La economía es decisiva. En la economía nos jugamos nuestro destino como gobiernos progresistas y revolucionarios. Si no hay los satisfactores básicos, no cuenta el discurso. El discurso habrá de ser eficaz, puede crear expectativas positivas colectivas, sobre una base material de satisfacción mínima de condiciones necesarias. Si no están esas condiciones necesarias, cualquier discurso, por muy seductor, por muy esperanzador que sea, se diluye ante la base económica.

Una segunda debilidad en el tema económico. Algunos de los gobiernos progresistas y revolucionarios han adoptado medidas que han afectado al bloque revolucionario, potenciando al bloque conservador. Ciertamente que un gobierno debe gobernar para todos, es la clave del Estado. El Estado es el monopolio de lo universal, ahí radica su fuerza y su poderío, representar lo universal, sabiendo que lo universal es lo particular irradiado y articulante en el resto de los sectores. Pero gobernar para todos no significa entregar los recursos o tomar decisiones que por satisfacer a todos debiliten tu base social que te dio vida, que te da sustento y que te son al fin y al cabo los únicos que saldrán a las calles cuando las cosas se ponen difíciles. ¿Cómo moverse en esa dualidad: gobernar para todos, teniendo en cuenta a todos, pero en primer lugar, por siempre, como dice la Iglesia Católica de base, tomando una opción preferencial, prioritaria por los trabajadores, por los pobladores, por los campesinos? No puede haber ningún tipo de política económica que deje de lado a lo popular. Cuando se hace eso, creyendo que se va a ganar el apoyo de la derecha, o que va a neutralizarla, cometió un error, porque la derecha nunca es leal. A los sectores empresariales los podemos neutralizar, pero nunca van a estar de nuestro lado. Y vamos a neutralizarlos siempre y cuando vean que lo popular es fuerte y movilizado. En cuanto vean que lo popular es débil, o cuando vean que hay debilidad, los sectores empresariales no van a dudar un solo instante para levantar la mano y clavar un puñal a los gobiernos progresistas y revolucionarios.

Hay quienes dicen desde el lado de una supuesta izquierda, más izquierda, que el problema fue que los gobiernos progresistas no tomaron medidas más duras de socialización y de levantar el comunismo y de acabar con el mercado y disolverlo, como si el problema fuera un tema de voluntad o de decreto. Se puede sacar un decreto que diga que no hay mercado, sin embargo, el mercado va a seguir. Podemos sacar un decreto que diga acabar con las compañías extranjeras, sin embargo, las herramientas para los celulares y para las máquinas, van a requerir el conocimiento universal y planterio que los envuelve a todos. Un país no puede volverse autárquico. Ninguna revolución ha aguantado ni va a sobrevivir en la autarquía ni en el aislamiento. O la revolución es mundial y continental o es caricatura de revolución.

Y en lo económico, evidentemente, los gobiernos progresistas y revolucionarios significaron un empoderamiento de trabajadores, de campesinos, de obreros, mujeres, jóvenes, con mayor o menor radicalidad según el país que se tome en cuenta. Pero un poder político no va a ser duradero si no viene acompañado de un poder económico de sectores populares. ¿Qué significa eso? En cada país habrá que resolverlo. Pero poder político tiene que ir acompañado de poder económico, porque si no se va a seguir presentando la dualidad. Poder político en manos de los trabajadores, poder económico en manos de los empresarios o el Estado. Pero el Estado no puede sustituir a los trabajadores. Podrá colaborar, podrá mejorar, pero tarde o temprano tiene que ir disolviendo poder económico en los sectores subalternos. Creación de capacidad económica, creación de capacidad asociativa productiva de los sectores subalternos, esa es la clave que va a decidir a futuro la posibilidad de pasar de un post-neoliberalismo a un post-capitalismo.

El segundo problema que estamos enfrentando los gobiernos progresistas es la redistribución de riqueza sin politización social. ¿Qué significa esto? La mayor parte de nuestras medidas han favorecido a las clases subalternas. En el caso de Bolivia el 20% de los bolivianos ha pasado a las clases medias en menos de diez años. Hay una ampliación del sector medio, de la capacidad de consumo de los trabajadores, hay una ampliación de derechos, necesarios, sino, no seríamos un gobierno progresista y revolucionario. Pero, si esta ampliación de capacidad de consumo, si esta ampliación de la capacidad de justicia social no viene acompañada con politización social, no estamos ganando el sentido común. Habremos creado una nueva clase media, con capacidad de consumo, con capacidad de satisfacción, pero portadora del viejo sentido común conservador.

¿Cómo acompañar a la redistribución de la riqueza, a la ampliación de la capacidad de consumo, a la ampliación de la satisfacción material de los trabajadores, con un nuevo sentido común? ¿Y qué es el sentido común? Los preceptos íntimos, morales y lógicos con que la gente organiza su vida. ¿Cómo organizamos lo bueno y lo malo en lo más íntimo, lo deseable de lo indeseable, lo positivo de lo negativo? No se trata de un tema de discurso, se trata de un tema de nuestros fundamentos íntimos, en cómo nos ubicamos en el mundo. En este sentido, lo cultural, lo ideológico, lo espiritual, se vuelve decisivo. No hay revolución verdadera, ni hay consolidación de un proceso revolucionario, si no hay una profunda revolución cultural.

Porque es muy cierto que podemos levantarnos y unirnos, como decía el compañero, cuando explicaba lo de la democracia espasmódica, que me encantó esa frase, está bien, en un momento de espasmo y arrebato nos unimos, deliberamos y tomamos decisiones, pero luego uno regresa a la casa, regresa al trabajo, a la actividad cotidiana, a la escuela, a la universidad, y vuelve a reproducir los viejos esquemas morales y los viejos esquemas lógicos de cómo organizar el mundo. Y qué hemos hechos. Claro, mi participación en la asamblea fue un espasmo, pero no fue profundidad que democratizó mi ser interno. ¿Cómo llevar la democratización de la asamblea, como espacio, como experiencia colectiva, a unademocratización del alma, al espíritu de cada persona, en su universidad, en su barrio, en su sindicato, gremio, barrio? Ese es el gran reto. Es decir, no hay revolución posible si no viene acompañada de una profunda revolución cultural. Y ahí estamos atrasados. Ahí la derecha ha tomado la iniciativa. A través de medios de comunicación, de control de universidades, de fundaciones, de editoriales, de redes sociales, de publicaciones, a través del conjunto de formas de constitución de sentido común contemporáneas. ¿Cómo retomar la iniciativa? Esta angustia la comentábamos con el Presidente Evo, cuando leíamos que muchos de nuestros hermanos que son dirigentes sindicales, o que son líderes estudiantiles, como una especie de ascenso social ven cuando llegan al Parlamento, o se convierten en dirigentes, es la culminación de una carrera social. Tienen derecho, después de haber sido siglos marginados de poder político, imaginarse que pueden ser dirigentes es un hecho de justicia. Pero muchas veces, es más importante ser un dirigente de barrio, ser un dirigente de universidad, ser un comentarista de radio, ser un dirigente de base, que ser autoridad. Porque es en el trabajo cotidiano con la base donde uno gesta la construcción de sentido común. Y cuando vemos camadas enteras, cuando vemos a nuestros hermanos saliendo del barrio, de la comunidad, del sindicato, para buscar con derecho legítimo ser autoridad, luego queda un vacío y ese vacío lo llena la derecha. Y luego tendremos entonces, un buen ministro o un buen parlamentario, pero tendremos un mal sindicalista, un mal dirigente universitario, en general predispuestos a someterse a la derecha. Vuelvo a decir, cuando uno está en gestión de gobierno es tan importante un buen ministro o parlamentario como un buen dirigente revolucionario sindical, barrial, estudiantil, porque ahí también se hace la batalla por el sentido común.

Una tercera debilidad que estamos presentando los gobiernos progresistas y revolucionarios es una débil reforma moral. La corrupción es clarísimo que es un cáncer que corroe la sociedad, no ahora, sino hace 15, 20, 100 años. Los neoliberales son ejemplo de una corrupción institucionalizada, cuando amarraron la cosa pública y la convirtieron en privada. Cuando amasaron fortunas privadas robando fortunas colectivas a los pueblos de América Latina. Las privatizaciones han sido el ejemplo más escandaloso, más inmoral, más indecente, más obsceno, de corrupción generalizada. Y eso hemos combatido. Pero no basta. No ha sido suficiente. Es importante que, así como damos ejemplo de restituir la res publica, los recursos públicos, los bienes púbicos, como bienes de todos, en lo personal, en lo individual, cada compañero, Presidente, Vice-Presidente, Ministros, Directores, parlamentarios, gerentes, en nuestro comportamiento diario, en nuestra forma de ser, nunca abandonemos la humildad, la sencillez, la austeridad y la transparencia.

Hay una campaña de moralismo insuflado últimamente en los medios. En el caso de Bolivia decimos: ¿Qué ministro, qué viceministro, qué Diputado del pueblo, tiene una compañía en Panamá Papers? Ninguno. Pero en cambio podemos enumerar Diputados, Senadores, candidatos, Ministros, de la derecha que en fila inscribieron sus empresas en Panamá para evadir impuestos. Ellos son los corruptos, ellos son los sinvergüenzas y nos acusan a nosotros de corruptos, sinvergüenzas, que no tienen ninguna moral. Pero, hay que seguir insistiendo en la campacidad de mostrar con el cuerpo, con el comportamiento y con la vida cotidiana lo que uno procura. No podemos separar lo que pensamos de lo que hacemos, lo que somos de lo que decimos.

Un cuarto elemento, que yo no diría de debilidad, es un cuarto elemento que se presenta en la experiencia latinoamericana, y que no la vivieron ni Rusia, ni Cuba, ni China, el tema de la continuidad del liderazgo en regímenes democráticos. Cuando triunfa una revolución armada, la cosa es fácil, porque la revolución armada logra finiquitar, casi físicamente a los sectores conservadores. Pero en las revoluciones democráticas, tienes que convivir con el adversario. Lo has derrotado, lo has vencido, discursivamente, electoralmente, políticamente, moralmente, pero ahí sigue tu adversario. Es parte de la democracia. Y las Constituciones tienen límites, 5, 10, 15 años, para la elección de una autoridad. ¿Cómo se da continuidad al proceso revolucionario cuando tiene esos límites? Es un tema del que no se ocuparon otros revolucionarios, porque lo resolvieron al principio el problema. Nosotros no. Forma parte de nuestra experiencia revolucionaria. ¿Cómo se resuelve el tema de la continuidad del liderazgo? Van a decir: lo que pasa que los populistas, los socialistas, son caudillistas. Pero, qué revolución verdadera no personifica el espíritu de la época. Si todo dependiera de instituciones, eso no es revolución. Ninguna revolución late en las instituciones. No hay revolución verdadera sin líderes ni caudillos. Es la subjetividad de las personas que se pone en juego. Cuando ya son las instituciones que regulan la vida de un país, estamos ante democracias fósiles. Cuando es la subjetividad de las personas las que define los destinos de un país, estamos ante procesos verdaderos de revolución. Pero el tema es cómo damos continuidad al proceso teniendo en cuenta que hay límites constitucionales para un líder. Hay límites constitucionales para una persona. Ese es un gran debate, no fácil resolverlo. No tengo yo la respuesta. Hay varios países en los que se está atravesando ese proceso: Bolivia, Ecuador. Tal vez la importancia ahí de liderazgos colectivos, de trabajar liderazgos colectivos, que permitan que la continuidad de los procesos, tengan mayores posibilidades en el ámbito democrático. Pero incluso a veces ni eso es suficiente. Esta es una de las preocupaciones que corresponde ser resueltas en el debate político. ¿Cómo damos continuidad subjetiva de los liderazgos revolucionarios para que los procesos no se trunquen, no se limiten, y puedan tener una continuidad en perspectiva histórica?

Por último, una quinta debilidad que quiero mencionar de manera autocrítica pero propositiva, es la débil integración económica y continental. Hemos avanzado muy bien en integración política. Y los bolivianos somos los primeros en agradecer la solidaridad de esta Argentina, de Brasil, de Ecuador, de Venezuela, de Cuba, cuando hemos tenido que enfrentar problemas políticos. Y gracias a ellos estamos donde estamos. El Presidente Evo está donde está gracias a la solidaridad política de Presidentes y de los pueblos latinoamericanos. Pero integración económica. Esto es mucho más difícil. Porque cada gobierno está viendo su espacio geográfico, su economía, su mercado, y cuando tenemos que leer los otros mercados, ahí surgen limitaciones. No es una cosa fácil la integración económica. Uno habla, pero cuando tienes que ver la balanza de pagos, inversiones, tecnología, las cosas se ralentizan. Este es el gran tema. Soy un convencido que América Latina solo va a poder convertirse en dueña de su destino en el siglo XIX, si logra constituirse en una especie de Estado continental, plurinacional, que respete las estructuras nacionales de los Estados, pero que la vez con ese respeto de las estructurales locales y nacionales, tenga un segundo piso de instituciones continentales en lo financiero, en lo económico, en lo cultural, en lo político y en lo comercial. ¿Se imaginan si somos 450 millones de personas? Las mayores reservas de minerales, de litio, de agua, de gas, de petróleo, de agricultura. Nosotros podemos direccionar los procesos de mundialización de la economía continental. Solos, somos presas de la angurria y el abuso de empresas y países del Norte. Unidos, América Latina, vamos a poder pisar fuerte en el siglo XXI y marcar nuestro destino.

La derecha quiere retomar la iniciativa. Y en algunos lugares lo han logrado, aprovechando alguna de estas debilidades. ¿qué va a pasar, en qué momento estamos, qué viene a futuro? No debemos asustarnos. Ni debemos ser pesimistas ante el futuro, ante estas batallas que se vienen. Marx, en 1848, cuando analizaba los procesos revolucionarios, siempre hablaba de la revolución como un proceso por oleadas. Nunca imaginó como un proceso ascendente, continuo, de revolución. Decía, la revolución se mueve por oleadas. Una oleada, otra oleada, y la segunda oleada avanza más allá de la primera, y la tercera más allá de la segunda. Me atrevo a pensar, profesor Emir, que estamos ante el fin de la primera oleada. Y está viniendo un repliegue. Serán semanas, serán meses, serán años, pero está claro que como se trata de un proceso, habrá una segunda oleada, y lo que tenemos que hacer es prepararnos, debatiendo qué cosas hicimos mal en la primera oleada, en qué fallamos, dónde cometimos errores, qué nos faltó hacer, para que cuando se de la segunda oleada, más pronto que tarde, los procesos revolucionarios continentales puedan llegar mucho más allá, mucho más arriba, que lo que lo hicieron en la primera oleada.

Y esta segunda oleada podrá ir más arriba porque tendrá unos soportes, un punto de partida que no lo vamos a ceder. Tendrá a una Bolivia, a una Cuba, a una Venezuela, tendrá a un Ecuador, firmes.

Tocan tiempos difíciles, pero para un revolucionario los tiempos difíciles es su aire. De eso vivimos, de los tiempos difíciles, de eso nos alimentamos, de los tiempos difíciles. ¿Acaso no venimos de abajo, acaso no somos los perseguidos, los torturados, los marginados, de los tiempos neoliberales? La década de oro del continente no ha sido gratis. Ha sido la lucha de ustedes, desde abajo, desde los sindicatos, desde la universidad, de los barrios, la que ha dado lugar al ciclo revolucionario. No ha caído del cielo esta primera oleada. Traemos en el cuerpo las huellas y las heridas de luchas de los años 80 y 90. Y si hoy provisionalmente, temporalmente, tenemos que volver a esas luchas de los 80, de los 90, de los 2000, bienvenido. Para eso es un revolucionario.

Luchar, vencer, caerse, levantarse, luchar, vencer, caerse, levantarse. Hasta que se acabe la vida, ese es nuestro destino.

Algo que cuenta en nuestro favor: el tiempo histórico está de nuestro lado. Ellos, lo decía el profesor Emir Sader, no tienen alternativa, no son portadores de un proyecto de superación de lo nuestro. Ellos simplemente se anidan en los errores, en las envidias, de lo pasado. Ellos son restauradores. Ya conocemos lo que hicieron con el continente. Argentina, Bolivia, Brasil, Ecuador, sabemos lo que hicieron ellos, porque gobernaron en los años 80 y 90. Y nos convirtieron en países miserables, dependientes, nos llevaron a situaciones de extrema pobreza, de vergüenza colectiva. Ya conocemos lo que ellos quieren hacer. No representan el futuro. Ellos son zombis, muertes vivientes electoralmente. Nosotros somos el futuro. Somos la esperanza. Hemos hecho en diez años lo que ni en cien años se atrevieron a hacer ni dictadores ni gobiernos, porque nosotros hemos recuperado la Patria, la dignidad, la esperanza, la movilización y la sociedad civil. Entonces ellos tienen eso en contra. Son el pasado. Ellos son el pasado. Ellos son el retroceso. Nosotros estamos con el tiempo histórico. Pero hay que ser ahí muy cuidadosos. Aprender lo que aprendimos en los 80 y 90, cuando todo complotaba contra nosotros. Acumular fuerzas, saber acumular fuerzas. Saber que cuando uno se lanza a una batalla y la pierde, nuestra fuerza va hacia el enemigo y se potencia y nosotros nos debilitamos. Que cuando hay que dar una batalla, saber calcularla bien, saber obtener legitimidad, saber explicar a la gente, saber conquistar nuevamente la esperanza, el apoyo, la sensibilidad, y el espíritu emotivo de las personas en cada nueva pelea que hagamos. Saber que nuevamente tenemos que entrar a la batalla minúscula y gigantesca de ideas, en los medios de comunicación grandes, en los periódicos, en los pequeños panfletos, en la Universidad, en los colegios, en lo sindicatos. Que hay que volver a reconstruir nuevo sentido común de la esperanza, de la mística. Ideas, organización, movilización.

No sabemos cuánto durará esta batalla. Pero preparémosnos por si dura un año, dos, tres cuatro. Cuando nos tocó soportar los tiempos neoliberales, la trinchera que estuvimos, soportamos más de 20 años. Y los que vienen desde la dictadura, soportaron 40 años. Pero en esos tiempos, la derecha se presentaba como portadora del cambio. Nosotros somos los abanderados del cambio. Nosotros, la derecha son los abanderados del pasado.

Por lo tanto, es un buen tiempo. Siempre es un buen tiempo, en gestión de gobierno o en oposición, el Continente está en movimiento y más pronto que tarde, ya no serán simplemente 8, o 10 países, seremos 15, seremos 20, 30 países que celebraremos esta gran Internacional de pueblos revolucionarios, progresistas.



Feria del Libro BA: Presentación "Doctrina de InSeguridad Mundial"

Presentación de la "Doctrina de InSeguridad Mundial"


Les acerco la Presentación de la "Doctrina de InSeguridad Mundial" en la Feria del libro, donde me acompañaron en el panel Atilio Boron, Walter Goobar, Eduardo Anguita y Leandro Morgenfeld.













viernes, 17 de junio de 2016

Entrevista Radial en Voces del Mundo

Les dejo una entrevista que me realizaran Telma Luzzani y Mercedes López San Miguel en el programa Voces del Mundo por  Radio AM 750 y para la Agencia Sputnik Internacional


Paraguay fue el laboratorio de todos los golpes en América del Sur




Allí se ensayaron desde los viejos golpes de Estado del siglo XX hasta las nuevas estrategias de “guerra híbrida” y el neogolpismo. La doctora Sonia Winer explica por qué Estados Unidos elige Paraguay para sus experimentos y demuestra cómo lo que hoy sucede en Brasil con Dilma Rousseff es lo mismo que sucedió con la destitución de Fernando Lugo.

No es casual que la actual embajadora en Brasil, Liliana Ayalde, haya estado en Paraguay durante el gobierno de Lugo y antes en la USAID de Colombia. “Hay cuestiones calcadas. A Lugo, Washington le imponen la militarización y la colaboración de la DEA, la CIA y la USAID en la frontera con Brasil. Paraguay es un gran banco de datos regional”, explica Winer. Con la excusa de las fronteras porosas montan radares y antenas de espionaje. Ahora en Brasil y Argentina están intentando hacer lo mismo.

Para lograr esta injerencia, necesitan instalar gobiernos conservadores y sumisos a través de las técnicas del neogolpismo y la “guerra híbrida”.

“Se trata de explotar las vulnerabilidades psicológicas, económicas, militares y políticas de un país para sostener a los gobiernos de derecha y cumplir con los objetivos estratégicos de EEUU”.

En las últimas décadas, se han reactivado las redes del Plan Cóndor, nunca desmontadas y van probando estrategias: por ejemplo, un nuevo colonialismo psicológico y la creación de un clima social adverso a un gobernante popular para restarle legitimidad o credibilidad.

En cuanto a los cambios de signo político que sufre hoy América del Sur, para el sociólogo Carlos Girotti no se trata de un fin de ciclo sino de una “revancha de la clase oligárquica” que implica un importante desafío para la Patria Grande. “Es importante saber qué errores se cometieron y cuáles son las tareas inconclusas”.

Por otra parte se analizó el viaje de Barack Obama a Japón para la cumbre del G7 y específicamente a Hiroshima. El norteamericano se enfrentará a un tema conflictivo vinculado a la base norteamericana en Okinawa ya que una joven japonesa fue asesinada por un soldado de esa base. Son numerosos los casos de contratistas norteamericanos que violan o matan mujeres en los países donde EEUU tiene bases militares.



A 4 años de la Masacre de Curuguaty

no los olvidamos, luchamos con ustedes. 

Es tiempo de libertad.





Se cumplen 4 años del infame episodio conocido como la Masacre de Curuguaty, ocurrido el 15 de junio de 2012 en el departamento de Canindeyú, Paraguay. Una vez más, nos juntamos a recordar ese nesfasto día en el que las mafias sellaron con sangre el destino del país. La Masacre de Curuguaty demuestra el poder y los pocos escrúpulos que tiene la oligarquía terrateniente, que actúa en articulación con las transnacionales y ocupa todos los poderes del Estado Paraguayo. 

Aquel triste día en pocos minutos se terminó con la vida de 17 personas para continuar con la escandalosa acumulación fraudulenta que tiene como protagonistas a los sectores dominantes, y también para desalojar del gobierno a un presidente electo democráticamente.

Lamentablemente, esta Masacre es solo un episodio reciente en la triste historia de desposesión del campesinado paraguayo. Pero esta vez, estamos decididos a no caer en la desmemoria y eso nos convoca a juntarnos. Jamás permitiremos el olvido como tampoco dejaremos de buscar justicia para las víctimas y libertad para los inocentes perseguidos.


El juicio absurdo que está culminando en Paraguay, pretende castigar a los campesinos por buscar tierra para vivir y así garantizar que los sojeros puedan continuar saqueando al pueblo. Los campesinos son inocentes y no existe elemento alguno para sostener una acusación, un juicio, menos aún una condena en el marco de un proceso plagado de irregularidades, que demuestra la manifiesta parcialidad de los funcionarios de la justicia.


Una vez más reclamamos la libertad de los campesinos y campesinas, presos políticos por la Masacre de Curuguaty. Un país que pretenda ser considerado democrático, no puede tener presos políticos y es por ello que exigimos la inmediata libertad de los procesados. Asimismo, exigimos una verdadera investigación seria que considere todas las pruebas y condene a los verdaderos culpables por la muerte de las 17 personas y los cientos de damnificados por este lamentable hecho. 

Agradecemos el acompañamiento y la solidaridad de todas las personas de diferentes lugares del mundo que en estos años han apoyado la causa, a la vez que llamamos a redoblar los esfuerzos en estos minutos decisivos en los que se intenta ocultar la verdad y condenar a quienes en realidad son víctimas.

Al mismo tiempo, levantamos la voz para comunicar a todas las familias de Marina Kue, que “No los olvidamos y luchamos con ustedes”. Es tiempo de libertad.

Marina Kue, pueblo mba’e. 


Esta es nuestra palabra: 
Movimiento 138. Colectivo de resistencia cultural (Paraguay/Argentina). 











jueves, 10 de diciembre de 2015

Fotos de la Plaza: CFK, MM, Galtieri

Plaza 09 Dic 2015 - Despedida a CFK




Plaza 10 Dic 2015 - Bienvenida a MM






Uso nefasto del Marketing
Foto difundida por el PRO Capital donde utilizan una imagen del 10 de abril de 1982 aplaudiendo  a Galtieri





miércoles, 25 de noviembre de 2015

Carta Adolfo Perez Esquivel a Bartolomé Mitre

Comparto la Carta de Adolfo Perez Esquivel a Bartolomé Mitre por la editorial de La Nación del 23/11/2015

Adolfo Perez Esquivel

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Señor
Director de La Nación
Dr. Bartolomé Mitre
S             /             D                

El diario que usted dirige publica el día 23 de noviembre una editorial con el título “No más venganza”, que es una ofensa al pueblo argentino, a su memoria y a las víctimas del terrorismo de Estado.

Ningún organismo de DDHH, ni familiares  buscan venganza, sí, el derecho de Verdad y Justicia frente a los crímenes cometidos de lesa humanidad que deben ser juzgados, que Ud. no puede ignorar no prescriben en el tiempo.

Han transcurrido 40 años de la imposición del terrorismo de Estado a través de la Doctrina de Seguridad Nacional impuesta en todo el continente, con políticas de exterminio a los pueblos, desaparición de personas, de niños, torturas, cárceles  y que en muchos casos hasta el día de hoy se desconoce qué pasó con las víctimas.

Su falta de claridad y mentiras pretende equiparar lo ocurrido en nuestro país con los ataques terroristas realizado por el ISIS en París.

Le hablo como víctima sobreviviente del terrorismo de Estado, detenido y torturado, que sufrió  un vuelo de la muerte el día 5 de mayo de 1977, y se salvó gracias a la solidaridad internacional y que nada tuvo que ver con la violencia de las armas; si con la defensa del Estado de Derecho, de la vida y dignidad de nuestro pueblo y que nunca el periódico que usted dirige tuvo el coraje de defender el derecho del pueblo y hoy ataca pidiendo por aquellos que nunca tuvieron piedad con sus víctimas.

Señala que “La cultura de la venganza ha sido predicada en medios de difusión de Estado y en las escuelas…” Le respondo que la memoria es necesaria para iluminar el presente y que no vuelva nunca más el odio, el revanchismo y la venganza,  pero usted pretende volver a esos tiempos de oscurantismo que vivió nuestra Patria.

Argentina es conocida en el mundo por su avanzado proceso de juicios por crímenes de lesa humanidad, estos crímenes fueron realizados en coordinación con  varias dictaduras de la región y EE.UU. en el denominado “Operativo Cóndor” cometiendo asesinatos, secuestros y desapariciones en diversos países.

El Nunca Más, significa  que nunca más vuelva la impunidad, ni quienes quieren retroceder en los avances de Verdad y Justicia de nuestro pueblo. Y le decimos que no estamos dispuestos a dar ni un paso atrás.

Además de haber sido reconocido internacionalmente con el Nobel de la Paz por la lucha colectiva que hicimos contra esas dictaduras, también fui jurado varios años del Premio de Derechos Humanos que otorga la ciudad de Nuremberg, Alemania, donde se hizo el juicio a los nazis. Allí, los mismos alemanes destacaban a la Argentina como un ejemplo por haber enjuiciado a sus dictadores en tribunales ordinarios y no con un tribunal ad-hoc como sucedió allá.

Argentina es un ejemplo mundial de dignidad en materia de memoria, verdad y justicia y siempre he reconocido que el gobierno saliente ha hecho mucho respecto a ese período. Por eso, la “verdadera vergüenza nacional” no es la que habla su diario, es la que sufren los países que nunca pudieron juzgar a sus dictadores, y la que les  cabe a los represores que no se arrepienten de lo que hicieron o los más de 50 que están prófugos de la justicia.

Antes de decir altaneramente que “ha llegado la hora de poner las cosas en su lugar”, sería bueno que revisen sus propias contradicciones, y revisen un poco mejor la historia, si es que quieren ejercer el periodismo no militante que dicen defender.

Justicia no es venganza. El Papa Francisco habla de dialogar y curar las heridas pero no en el sentido que mencionan, sino de memoria, verdad y justicia. Él me dijo personalmente en un encuentro que tuvimos en mayo de este año, que está aportando todos los documentos del Vaticano a la justicia argentina para que los juicios que La Nación critica, puedan realizarse en favor de todos los argentinos.

Los que siempre luchamos por los derechos humanos vamos a seguir defendiéndolos siempre junto al pueblo y frente a cualquier gobierno. Lo hicimos cuando el gobierno de supuestos “terroristas” aprobó la ley antiterrorista, y lo vamos a hacer con el nuevo gobierno, si en algún momento decide aplicarla como hace Chile contra los movimientos populares.

Lamentablemente, mientras no rectifiquen estos nuevos y graves enunciados de su editorial de hoy, me veré forzado a no darles ninguna nueva entrevista.
Reciba mis cordiales saludos de paz y bien.


Adolfo Pérez Esquivel
Premio Nobel de la Paz
Servicio Paz y Justicia (SERPAJ-Arg.)

domingo, 15 de noviembre de 2015

Canción: Como pájaros sin luz

Tema creado por Matias Alvarez, ex alumno de "Cultura para la Paz y DDHH" (FSOC - UBA)

En homenaje a a Noemí Ciollaro, por su ejemplo y lucha





Como pajaros sin luz
por Rodia

Frágiles fragmentos que se irán desvaneciendo 
Vértices sin tiempo ni lugar (desaparecen) 
El reflejo desafiante, las fracciones de un instante 
Marcas de un secuestro ajeno y propio 

Acompasar la alteridad 
¡Qué absurda expiación! 

Débil, y el miedo que te aplasta, te comprime 
Estigmas de haber sido lo que soy 
Castigo del Terror, desgracia del dolor 

Dóciles recuerdos que se harán las pertenencias 
de un pasaje nuevo por fundar ante tu ausencia 
El mutismo calcinante, la mirada en otra parte 
y esa culpa por seguir viviendo… 

Acompasar la alteridad 
El señalar, el insinuar, el reprochar… 
¡Qué absurda expiación! 

Débil, y el miedo que te aplasta, te comprime 
Estigmas de haber sido lo que soy 
Castigo del Terror… 
Soportando, febril, días de consternación 
sin saber dónde es que te habrán llevado hoy 
marchando sin noción qué es lo que ocurrió 

Y ante tu desaparición, sobrevivir 
Es que la lucha no cesó, 
Voy a seguir por toda mi generación, 
Yo elijo ir, no hay otra opción 

Débil, y el miedo que te aplasta, te comprime 
y aunque caer nunca fue mi elección, 
la oscuridad reinó…